Imaginen que superan las probabilidades desfavorables de morir que les acecharán crecientemente en los próximos años y se plantan en 2040. Y, como los tres mosqueteros, que en realidad eran cuatro, imagínense, veinte años después. ¿Qué esperarían entonces del Sistema Sanitario?
¿Que no haya listas de espera? ¿Que les atiendan médicos autóctonos?¿Que les opere el robot más fiable (el Da Vinci XXVIII)? ¿Que puedan tomar toda la medicación que necesiten en una sola cápsula? ¿Que no tengan que desplazarse para cada consulta a su Centro de Salud o a su Hospital de referencia, fijado por las autoridades, sino que puedan citarse por sí mismos a través de la ultranet del momento, con quien les apetezca, habiendo estudiado previamente en la red su perfil y su cualificación? ¿Que les bonifiquen la pensión (si ya se han jubilado, como espero hacer yo), si han cuidado responsablemente de su salud y consumen menos recursos que los fumadores, sedentarios, bebedores en exceso, conductores temerarios y suicidas gastronómicos? ¿Que sea quien sea el que les prescribe un medicamento, les explique claramente sus beneficios y sus posibles efectos adversos? ...
Yo me conformaría con que los políticos de dentro de veinte años no nos hicieran promesas que no piensan cumplir. Que no nos dijeran eso de que "el paciente es el centro del sistema" (salvo que, por fin, sea verdad, que lo dudo). Que tampoco mintieran cuando dijeran que "el mejor activo del sistema son nuestros profesionales" al mismo tiempo que votan presupuestos escuálidos para pagar al personal. Que no se creyeran las encuestas de satisfacción hechas para poner una cruz en la casilla correspondiente.
Claro que, ya puestos, ¿por qué esperar veinte años?
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