domingo, septiembre 10, 2023

A los jefes hay que decirles siempre la verdad

Post publicado originalmente el 28/02/2009 en el blog "Más allá del microscopio" (ya desaparecido). Se han editado algunas expresiones hoy fuera de contexto y enlaces que ya no funcionan.

No lo digo yo, sino Les Luthiers: "A los chicos hay que decirles siempre la verdad".



Ah, ¿que ustedes no creen que los jefes son como niños? Bueno. Debo reconocer que no todos. Algunos son como adolescentes, otros como abuelos, otros como padres o madres, como padrinos o como cuñados. Es difícil encontrar jefes que sepan olvidarse de otros condicionantes para ser, simplemente jefes. Julio Mayol ya ha escrito un montón de veces sobre jefes y líderes, sobre browners y brown eaters, así que no voy a abundar en el tema.

Pero hoy no me quedaba más remedio que interrumpir mis importantes ocupaciones sabáticas para escribir en el blog. Y es que acabo de enterarme por la prensa -en concreto, por la radio- de que han dimitido la gerente y la directora médica de mi hospital. 

No sé si el abulense Bermejo (1) ha abierto un camino que empieza a cosechar adeptos o es que la situación era insostenible. No sé si, como dice la representante de la oposición -enfermera, por más señas-, son cabezas de turco. No sé si, como dice la portavoz -espero que representativa-, de los enfermos oncológicos, el nivel asistencial del hospital es tercermundista (mi mujer, que sabe lo que es ducharse con una jarra y los pies en una palangana tras dar a luz en un hospital sin agua corriente en cierto país africano, opina que no). 

No sé si es justo echar a las dimitidas las culpas de todo lo que no funciona bien (bueno, sí lo sé: no son las únicas culpables). Pero les diré cuál me parece que ha sido su error. O sus errores. Y no por afán de hacer leña del árbol caído. Todo lo contrario. 

Me habría gustado que hubieran podido irse como Brubaker. Yo también habría roto la formación en el patio de Wakefield para aplaudir. 

Mi percepción es que han estado demasiado pendientes de "cumplir" con "los de arriba" y de poner las cruces en las casillas correspondientes del Plan Anual de Gestión, eso que a casi nadie de los de a pie interesa (ni sabe lo que es). A cambio no han estado tan pendientes de los profesionales que necesitaban un poco de atención: tal vez los de urgencias tuvieran razón en estar quemados, tal vez no todos los que nos hemos quejado alguna vez en los despachos de dirección pedíamos cosas imposibles para mejorar la calidad de nuestro trabajo, tal vez las hemos visto poco (o nunca) "perdiendo el tiempo" de visita en los distintos servicios, tal vez -tratando de retener a especialistas de especialidades "críticas"- han confiado poco en los que "ya están seguros", que han acabado deseando irse para dejar de trabajar en una cadena de montaje o de sentirse desaprovechados. 

Tomen los/as sucesore/as estas percepciones como otros tantos humildes consejos -no exhaustivos, of course- para que alguien no tenga que volver a escribirlo cuando finalice su contrato de interinidad

A los jefes, como a los niños, hay que decirles siempre la verdad.

(1) Mariano Fernández Bermejo. Dimitió de su cargo como ministro de justicia el 23 de febrero de 2009, semanas después de la primera huelga de jueces en España y en respuesta a las críticas por participar sin disponer de la licencia necesaria en una cacería. 

miércoles, septiembre 06, 2023

La matanza del día de San Valentín

Post publicado originalmente el 14/02/2014 en el blog "Más allá del microscopio" en medicablogs.diariomedico.com/micro (desaparecido) 

Hoy es el aniversario de la matanza del día de San Valentín. Ya saben, un episodio sangriento en la guerra entre la banda de Al Capone y la de Bugs Moran -gánsters italianos frente a gánsters irlandeses- por el control del hampa en Chicago, que ha sido aprovechado unas cuantas veces en el cine. Desde la película del mismo título, narrada casi en plan reportaje ("A las 7:50 del último día de su vida ....") hasta la genial "Con faldas y a lo loco", de Billy Wilder, al que Marilyn Monroe consiguió sacar de sus casillas tropezando una y otra vez con las frases de su papel. 

Supongo que por eso y no por la cursilada de celebrar el día de los enamorados -asunto predominantemente comercial que consigue empalagar casi tanto como los comentaristas deportivos ante un partido entre el Madrid y el Barça- había hoy convocada una nueva asamblea en mi hospital para informar sobre las medidas para enfrentarse a las pretensiones de la Consejería de Sanidad de modificar el llamado "Decreto de Jornada". Ya saben, una auténtica vuelta a la esclavitud como la de los campos de algodón de la sureña Alabama, dirigida específicamente contra los empleados públicos sanitarios y no contra el resto de funcionarios. La convocatoria ha sido un éxito: no llegaban (llegábamos) a 20 los asistentes. 

Los representantes del sindicato médico, como siempre, han propuesto movilizaciones, de las que suelen consistir en reuniones de unos pocos motivados, con o sin silbatos, vuvuzelas, pegatinas, escarapelas y pancartas, que suelen causar un "miedo espantoso" a los políticos. Incluso, han agitado sin mucho convencimiento el fantasma de la huelga -por cierto, ya convocada, supongo que para poder cumplir plazos legales- sin muchas esperanzas de un seguimiento masivo. Saben que los de la Consejería ya saben que lo saben. A mí, que tengo ya fama de no callarme ni debajo del agua, se me ha ocurrido decirles que nada de lo que proponen hará desistir a los impulsores de la modificación de las condiciones laborales, por la sencilla razón de que no se encuentran en la Consejería de Sanidad.

Vamos, que el Consejero y sus altos cargos ni pinchan ni cortan realmente en este asunto. Únicamente se esfuerzan -para mantener su puesto- por transmitir lo que les dicen los que mandan de verdad y en esto, como es natural, pueden ser más hábiles o más torpes, porque no tienen especiales cualidades que los diferencien del resto de nosotros. Son como nosotros y nosotros como ellos. Es más: somos los mismos.

Así que, si quieren protestar ahorrando esfuerzos inútiles y dinero (fletar autobuses o hacer huelga tiene sus gastos) lo mejor que pueden hacer es tratar de convencernos a los de a pie de algo que se olvida con frecuencia: los profesionales no necesitamos a los políticos-gestores; son ellos los que nos necesitan a nosotros para ponerse las medallas. ¿O es que acaso nuestro trabajo se resiente cuando el consejero o los directores generales están de vacaciones? Ni nos enteraríamos de por dónde andan -y no sufriríamos por ello- si no se encargaran ellos mismos de recordárnoslo cansinamente por medio de los gabinetes de prensa que, de otro modo, no tendrían trabajo. ¿O no es verdad que no se echa de menos la ausencia del o la gerente a la hora de pasar consulta, entrar en quirófano o validar resultados en el laboratorio? Entonces ... 

Me parece que ya pasó el tiempo de las batallas como las de las películas de la independencia de EEUU en las que los casacas rojas caen como moscas ante el enemigo (los indios o los colonos, da lo mismo) porque avanzan en formación cerrada y no disparan hasta que los oficiales dan la orden.Y creo que es así como las siguen planteando los sindicatos (CESM o SATSE, me da igual) y los Colegios de Médicos. 

En el siglo XXI los políticos temen más que a un nublado a un buen reportaje de prensa -o a una campaña viral en Twitter- denunciando su incompetencia o su prevaricación (o ambas: no son excluyentes en absoluto; incluso puede haber una asociación estadísticamente significativa), y también a que nadie les preste atención. Cuando acudimos como corderillos a su llamada les estamos dando importancia. Cuando nos quejamos ruidosamente pero rellenamos las cantidades ingentes de datos inútiles que nos piden o les seguimos el juego de hacer como que cumplir con los indicadores del Plan Anual de Gestión mejora la calidad asistencial, estamos perpetuando la burocracia ineficiente. Así hemos llegado a que en cualquier Consejería de cualquier Comunidad Autónoma trabaje un número de funcionarios superior al de los que gestionaban todo el Insalud no hace tanto tiempo. Sin que la salud de la población haya mejorado significativamente. 

Resumiendo, seguramente va siendo hora de darles calabazas -sí, precisamente hoy- y dedicarnos exclusivamente a hacer muy bien nuestro trabajo: atender lo mejor posible a los pacientes, sin andar preocupados del IEMA, del índice primeras consultas/sucesivas, del número de reclamaciones debidas a errores administrativos, de si la lista de espera aumenta a 30 de junio o de si las estadísticas están el 5 de cada mes en los Servicios Centrales. Si ellos no nos quieren, ¿por qué vamos a dedicarles mimitos? Si parece que disfrutan con desmotivarnos, pasemos de ellos y disfrutemos de la vida y del trabajo bien hecho. Dejemos de envidiarles porque tienen un poquitito de poder y hagamos que nos envidien a nosotros porque un paciente nos da las gracias cuando le hemos atendido (empezando por escucharle) poniendo todo nuestro interés y dedicación. 

Todavía estoy esperando que algún político-gestor me pregunte sobre cómo puedo mejorar mi trabajo y/o ahorrar costes. Por tanto, que no esperen que les felicite por querer organizármelo sin contar conmigo. Por mucho que se empeñe San Valentín, así no se enamora a nadie.

viernes, julio 10, 2020

20 años después

Imaginen que superan las probabilidades desfavorables de morir que les acecharán crecientemente en los próximos años y se plantan en 2040. Y, como los tres mosqueteros, que en realidad eran cuatro, imagínense, veinte años después. ¿Qué esperarían entonces del Sistema Sanitario?
¿Que no haya listas de espera? ¿Que les atiendan médicos autóctonos?¿Que les opere el robot más fiable (el Da Vinci XXVIII)? ¿Que puedan tomar toda la medicación que necesiten en una sola cápsula? ¿Que no tengan que desplazarse para cada consulta a su Centro de Salud o a su Hospital de referencia, fijado por las autoridades, sino que puedan citarse por sí mismos a través de la ultranet del momento, con quien les apetezca, habiendo estudiado previamente en la red su perfil y su cualificación? ¿Que les bonifiquen la pensión (si ya se han jubilado, como espero hacer yo), si han cuidado responsablemente de su salud y consumen menos recursos que los fumadores, sedentarios, bebedores en exceso, conductores temerarios y suicidas gastronómicos? ¿Que sea quien sea el que les prescribe un medicamento, les explique claramente sus beneficios y sus posibles efectos adversos? ...
Yo me conformaría con que los políticos de dentro de veinte años no nos hicieran promesas que no piensan cumplir. Que no nos dijeran eso de que "el paciente es el centro del sistema" (salvo que, por fin, sea verdad, que lo dudo). Que tampoco mintieran cuando dijeran que "el mejor activo del sistema son nuestros profesionales" al mismo tiempo que votan presupuestos escuálidos para pagar al personal. Que no se creyeran las encuestas de satisfacción hechas para poner una cruz en la casilla correspondiente.
Claro que, ya puestos, ¿por qué esperar veinte años?

domingo, febrero 03, 2008

That's the question

“Aragonés convoca a un lesionado” (El Mundo)

“Las monjas con las que la DGA dijo estar en tratos por [los bienes culturales del monasterio de] Sijena llevaban años muertas” (Heraldo de Aragón)

[entre el 2000 y el 2007 el número de médicos colegiados en la provincia es igual] "o incluso hay alguno menos, o a lo sumo alguno más“ (Secretario del Colegio de Médicos de Zaragoza)

¿Qué tienen de común estas “noticias”? La falta de información. Con un matiz adicional: en los tres casos la persona o entidad sin información estaba obligada a tenerla.

Sin la información completa pueden tomarse decisiones correctas, pero será por puro azar. Y en eso caso sería absurdo que pagásemos el sueldo o las dietas al seleccionador nacional de fútbol, a los consejeros autonómicos de cultura o a los dirigentes de los colegios de médicos. Bastaría con tirar monedas al aire o jugar a los dados.

“Si sale cara, contratamos a un cardiólogo; si sale cruz, pintamos el despacho del gerente”
“Si sale 1, convocamos 15 más plazas MIR de Cirugía; si sale 2, aumentamos en un 10% las de Familia; si sale 3, cambiamos 20 de las de Micro por otras tantas de Pediatría; si sale 4 …”

Este sistema es fácil y barato. Se puede aplicar a montones de situaciones. Por ejemplo:

“Si saco 1, voto al PSOE; si saco 2, voto al PP; si saco 3, voto a [partido nacionalista de cada sitio]; si saco 4, voto a IU; si saco 5, voto en blanco; si saco 6, no voy a votar.”

Ahora bien, hay “maniáticos” que piensan que no se pueden decidir así cosas como “operar versus no operar”, “empezar con el antibiótico ya o tomar primero muestras para Microbiología”, “qué dosis de sedantes le pongo a este enfermo”, “en Leganés ha habido mala praxis o no”, “es el embrión un ser humano o sólo un conjunto de tejidos sin vida propia”, “los R4 de Familia pueden actuar como especialistas”, “en España faltan o sobran médicos”. Y así, hasta el infinito … y más allá.

¿No creen que, a pesar de internet, con sus wikis y sus confidenciales, a pesar de las decenas de canales de TV y radio, a pesar de lo que nos cuentan familiares, compañeros de trabajo y amigos, nos falta información?

Isaac Asimov escribió en sus memorias: “Mucha gente se dirige a mí, pensando que conozco las respuestas, cuando ni siquiera tengo las preguntas”. Me parece que todos tendríamos que ser más humildes para reconocer lo mismo. Y esforzarnos en formularnos las preguntas esenciales y en buscar las mejores fuentes de datos para responder a ellas. O suspender el juicio, si no las encontramos.

That’s the question.

martes, enero 22, 2008

Yo también me autoinculpo

El Dr. Llamazares, el de nombre de Rey Mago, y la cúpula de IU se han autoinculpado en bloque de haber abortado o haber ayudado a abortar. Al parecer, el Dr. Llamazares, el de nombre de Rey Mago, ha firmado el formulario correspondiente a los hombres, que sólo pueden ser acompañantes o ejecutores. El formulario en cuestión denuncia "la persecución a la que se está sometiendo a las mujeres" y exige que el "derecho" a abortar "se garantice en la Red Sanitaria Pública".

Pues bien, yo también me voy a autoinculpar. Pero lo voy a hacer sin formulario ni nada. Seamos ecológicos. No voy a enviar ningún papel a los juzgados para no sobrecargarlos. Seamos solidarios con los que aguardan sentencias desde hace años (eso son listas de espera y no las de la Red Sanitaria Pública).

Me acuso de haber colaborado con una asociación Pro-Vida. De haber dedicado bastantes horas y bastante dinero a defender el derecho a vivir de los no nacidos. De haber contribuido a que algunas chicas (pocas, siento decirlo) se lo pensasen mejor y decidieran tener a sus hijos. Porque sólo necesitaban que alguien las informase de las alternativas al aborto. Que alguien les apoyase para enfrentarse a un embarazo problemático, con consejo profesional, calor humano y, en ocasiones, ayuda material o económica (que, por cierto, se echa de menos en los presupuestos públicos).

Me acuso de haber difundido "El grito silencioso", un video presentado por el Dr. Bernard Nathanson, "autoinculpado" de 75.000 abortos y conocido en su día como el "rey del aborto", pues dirigía el mayor establecimiento abortista de Nueva York. Desde el punto de vista técnico, este video ha sido ampliamente superado, pero el fondo de la cuestión sigue siendo el mismo. Además, aporta un rayo de esperanza. Si el Dr. Nathanson lo hizo, también el Dr. Morín y los que "trabajan" en Dator, Isadora, Ginemedics, etc. pueden cambiar de bando.

Me acuso de no haber pedido a Melchor y a Baltasar, que convenzan al Dr. Llamazares, el de nombre de Rey Mago, de que lo "progresista" es defender a los más débiles y no a los que se forran a costa de su vida. De que es más "ecologista" el que protege al ser humano no nacido que el que se escandaliza por la muerte de ballenas o recicla el agua de la ducha (cosa que yo hago, por cierto). De que es más "solidario" ayudar a las mujeres embarazadas desesperadas o desinformadas con todos los recursos posibles alternativos al aborto que criticar la pena de muerte en USA pero no en China, Irán o Cuba.

Me acuso de que me caiga bien Robin Hood y de que no confundo Sherwood con Nottingham, como hizo el Dr. Llamazares, el de nombre de Rey Mago, en un no muy lejano debate sobre el estado de la nación. Y de que, si tengo que elegir, prefiero los proscritos a los recaudadores (los del canon digital, por ejemplo).

martes, enero 15, 2008

Que vuelvan Tip y Coll


Pocas lecciones tan bien explicadas como la de llenar un vaso de agua, con traducción "simultánea" al francés, a cargo de Tip y Coll. Veánla aquí. Se la recomiendo.

Pero, como dirían este par de humoristas geniales, hay gente que por falta de tiempo o por ignorancia no sabe (o no quiere saber) en qué momento preciso comienza la vida humana. Y, por tanto, a partir de qué momento acabar con un embrión, por muy chiquitín que sea, es acabar con un ser humano.

Creo que el ministro de sanidad está en este grupo. Y que sus subordinados de Salud Ambiental o del Instituto Nacional de Consumo o de la Agencia del Medicamento o de la Escuela Nacional de Sanidad deberían aleccionarle acerca del principio de precaución: Si no estás seguro, pero totalmente seguro, de que no se trata de una vida humana, no deberías hacer nada que pudiera dañarla. Aunque no sé por qué me da que los nazis no aplicaban este principio con demasiado rigor.

Porque cuando dice que el aborto "legal" es un derecho, y competencia del sistema sanitario público, supongo que piensa en el “derecho” de las mujeres que pretenden abortar, y no en el derecho a vivir del embrión o del feto. Si este fuera un ser humano, ¿no merecería la pena hacer todo lo posible para protegerle, quizá ayudando a su madre con todo el apoyo psicológico y económico necesario para que pudiera dar a luz y entregarlo en adopción si lo desea?

By the way, en el BOE del pasado sábado, día 12, puede leerse un enternecedor Real Decreto sobre la protección de los cetáceos que viven en las aguas marítimas sometidas a soberanía o jurisdicción española. Me encantan los delfines. Pero no entiendo que alguien pueda pensar en protegerlos al mismo tiempo que defiende la eliminación de vidas humanas en el seno materno.
No se conformen con la ignorancia: lean un buen texto de embriología humana (aunque sea en francés) y reflexionen sobre qué puede pasar entre el momento de la fecundación y el parto para que un “conjunto de células” se convierta de repente en ser humano. Si descubren algún evento significativo que justifique establecer un punto de inflexión, comuníquenmelo. Y si no, defiendan la vida humana (y la de los cetáceos, si lo desean) en todas sus fases.

Me parece que Tip y Coll deberían volver del más allá para explicar lo que tanta gente, incluidos los autores de algunos manuales de Conocimiento del Medio para chavales de 10 años, llevan años intentando (y consiguiéndolo) ocultar o falsear.

lunes, enero 14, 2008

Poker de ases y desfibrilador de corazones


Tomo de Tibor R. Machan las siguientes palabras:

“ (…) la historia y la experiencia personal respecto a la manera de actuar de los gobiernos nos deja claro que (a) los burócratas no saben cómo hacerlo o no se molestan en resolver los problemas y (b) esos funcionarios tienen sus propias prioridades, por lo cual suelen aportar soluciones no a los problemas comunes de los ciudadanos, sino a lo que ellos consideran realmente importante.

Esta es la esencia de la teoría de la adopción de decisiones económicas y políticas por la que el profesor James Buchanan recibió el Premio Nobel de Economía en 1986. Los llamados servidores públicos tienden a dedicarse a resolver los problemas particulares de grupos específicos, aquellos que interesan a los políticos y a los candidatos.

Hay muy pocos problemas a los que todos nos enfrentemos. En realidad, grupos e individuos distintos afrontan problemas diferentes, en medidas diferentes y con distintos niveles de urgencia, por lo que no existen soluciones aplicables a todos, que es lo que el Gobierno suele proponer.

No es que los políticos y los burócratas sean mezquinos, sino que tienen sus propios intereses, algunos con buenas pero a menudo equivocadas intenciones, por lo que no conviene encargarlos de resolver nuestros problemas.”

Bueno, pues no se lo crean del todo. Hay políticos que piensan, más allá de las apariencias, en el bien de sus conciudadanos y actúan en consecuencia apoyando iniciativas que les benefician. De ahí que no sorprenda la siguiente noticia en Diario Médico:

“Sobrevivir a un infarto en EEUU es más fácil en un casino que en un hospital.”

En concreto, según un editorial en el New England Journal of Medicine, la supervivencia tras una parada cardíaca es del 50% en aeropuertos y casinos, frente al 34% en los hospitales.

Por eso, sería un auténtico desalmado el que no apoyase desde ya los mega-macro-proyectos de hacer nuevas Las Vegas o Macaos en los Monegros o en La Mancha. Aunque haya que construir alguna que otra autovía, pues respecto a su coste, el mismísimo vicepresidente aragonés José Ángel Biel ha señalado que “la financiación de las infraestructuras ligadas a Gran Scala no puede ser un problema porque el macrocomplejo aportará 600 millones de euros a la Comunidad en tasas de juego”. Muchos cirujanos no ganan eso todos los meses.

Unos tíos que se enfrentaron como se enfrentaron a los franceses en 1808 se merecen tener garantizado que los desfibrilen cuanto antes … y a unos políticos que piensen en ello. ¿No creen?