lunes, enero 14, 2008

Poker de ases y desfibrilador de corazones


Tomo de Tibor R. Machan las siguientes palabras:

“ (…) la historia y la experiencia personal respecto a la manera de actuar de los gobiernos nos deja claro que (a) los burócratas no saben cómo hacerlo o no se molestan en resolver los problemas y (b) esos funcionarios tienen sus propias prioridades, por lo cual suelen aportar soluciones no a los problemas comunes de los ciudadanos, sino a lo que ellos consideran realmente importante.

Esta es la esencia de la teoría de la adopción de decisiones económicas y políticas por la que el profesor James Buchanan recibió el Premio Nobel de Economía en 1986. Los llamados servidores públicos tienden a dedicarse a resolver los problemas particulares de grupos específicos, aquellos que interesan a los políticos y a los candidatos.

Hay muy pocos problemas a los que todos nos enfrentemos. En realidad, grupos e individuos distintos afrontan problemas diferentes, en medidas diferentes y con distintos niveles de urgencia, por lo que no existen soluciones aplicables a todos, que es lo que el Gobierno suele proponer.

No es que los políticos y los burócratas sean mezquinos, sino que tienen sus propios intereses, algunos con buenas pero a menudo equivocadas intenciones, por lo que no conviene encargarlos de resolver nuestros problemas.”

Bueno, pues no se lo crean del todo. Hay políticos que piensan, más allá de las apariencias, en el bien de sus conciudadanos y actúan en consecuencia apoyando iniciativas que les benefician. De ahí que no sorprenda la siguiente noticia en Diario Médico:

“Sobrevivir a un infarto en EEUU es más fácil en un casino que en un hospital.”

En concreto, según un editorial en el New England Journal of Medicine, la supervivencia tras una parada cardíaca es del 50% en aeropuertos y casinos, frente al 34% en los hospitales.

Por eso, sería un auténtico desalmado el que no apoyase desde ya los mega-macro-proyectos de hacer nuevas Las Vegas o Macaos en los Monegros o en La Mancha. Aunque haya que construir alguna que otra autovía, pues respecto a su coste, el mismísimo vicepresidente aragonés José Ángel Biel ha señalado que “la financiación de las infraestructuras ligadas a Gran Scala no puede ser un problema porque el macrocomplejo aportará 600 millones de euros a la Comunidad en tasas de juego”. Muchos cirujanos no ganan eso todos los meses.

Unos tíos que se enfrentaron como se enfrentaron a los franceses en 1808 se merecen tener garantizado que los desfibrilen cuanto antes … y a unos políticos que piensen en ello. ¿No creen?

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