
Pocas lecciones tan bien explicadas como la de llenar un vaso de agua, con traducción "simultánea" al francés, a cargo de Tip y Coll. Veánla aquí. Se la recomiendo.
Pero, como dirían este par de humoristas geniales, hay gente que por falta de tiempo o por ignorancia no sabe (o no quiere saber) en qué momento preciso comienza la vida humana. Y, por tanto, a partir de qué momento acabar con un embrión, por muy chiquitín que sea, es acabar con un ser humano.
Creo que el ministro de sanidad está en este grupo. Y que sus subordinados de Salud Ambiental o del Instituto Nacional de Consumo o de la Agencia del Medicamento o de la Escuela Nacional de Sanidad deberían aleccionarle acerca del principio de precaución: Si no estás seguro, pero totalmente seguro, de que no se trata de una vida humana, no deberías hacer nada que pudiera dañarla. Aunque no sé por qué me da que los nazis no aplicaban este principio con demasiado rigor.
Porque cuando dice que el aborto "legal" es un derecho, y competencia del sistema sanitario público, supongo que piensa en el “derecho” de las mujeres que pretenden abortar, y no en el derecho a vivir del embrión o del feto. Si este fuera un ser humano, ¿no merecería la pena hacer todo lo posible para protegerle, quizá ayudando a su madre con todo el apoyo psicológico y económico necesario para que pudiera dar a luz y entregarlo en adopción si lo desea?
By the way, en el BOE del pasado sábado, día 12, puede leerse un enternecedor Real Decreto sobre la protección de los cetáceos que viven en las aguas marítimas sometidas a soberanía o jurisdicción española. Me encantan los delfines. Pero no entiendo que alguien pueda pensar en protegerlos al mismo tiempo que defiende la eliminación de vidas humanas en el seno materno.
No se conformen con la ignorancia: lean un buen texto de embriología humana (aunque sea en francés) y reflexionen sobre qué puede pasar entre el momento de la fecundación y el parto para que un “conjunto de células” se convierta de repente en ser humano. Si descubren algún evento significativo que justifique establecer un punto de inflexión, comuníquenmelo. Y si no, defiendan la vida humana (y la de los cetáceos, si lo desean) en todas sus fases.
No se conformen con la ignorancia: lean un buen texto de embriología humana (aunque sea en francés) y reflexionen sobre qué puede pasar entre el momento de la fecundación y el parto para que un “conjunto de células” se convierta de repente en ser humano. Si descubren algún evento significativo que justifique establecer un punto de inflexión, comuníquenmelo. Y si no, defiendan la vida humana (y la de los cetáceos, si lo desean) en todas sus fases.
Me parece que Tip y Coll deberían volver del más allá para explicar lo que tanta gente, incluidos los autores de algunos manuales de Conocimiento del Medio para chavales de 10 años, llevan años intentando (y consiguiéndolo) ocultar o falsear.
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